Alegación de Turcón sobre la Cantera de San Roque
Telde, 3 de febrero de 2003.
Ilmo. Sr. Director General de Industria y Energía.
Consejería de Presidencia e Innovación Tecnológica
Gobierno de Canarias.
Edificio de Usos Múltiples I
Las Palmas de Gran Canaria.-
Asunto: queja sobre extracción minera que se quiere emplazar en el Valle de San Roque (Valsequillo).
Ilmo. Sr. Director General:
Enterada esta Asociación ecologista de las pretensiones de la empresa Marina, cuyo expediente nº 115 se sigue en esa Dirección General queremos hacerle llegar nuestra queja y nuestras consideraciones para que no se autorice la misma en el Valle de San Roque y se busque otra localización para esa actividad.
Como ustedes los políticos suelen comentar con asiduidad "el interés general debe primar sobre el particular", y aquí más que nunca se debería aplicar esta máxima tan cacareada en otras ocasiones y en otros proyectos para destruir nuestra tierra. El interés general no se debe confundir con el interés de una empresa determinada cuyo objeto es el enriquecimiento y la creación de un puñado de puestos de trabajo. Las empresas tienen interés crematísticos, las empresas por muy bondadosas que sean sus actividades no tienen nada que ver con el interés general.
Puede ser que en el procedimiento administrativo de información pública no se presentará ninguna alegación, puede ser que las autorizaciones estén dadas, sin embargo, todo eso debería quedar relegado a un segundo plano, cuando la ciudadanía, los vecinos y el resto de personas que nos preocupa la naturaleza y el medio ambiente RECHAZAMOS FRONTALMENTE la instalación de una nueva cantera en nuestra isla.
El interés general en este caso lo marcan los vecinos, los afectados y aquellos perjuicios que sobre el medio ambiente van a producirse.
No vamos a detallar todas las extracciones mineras, legales o ilegales, que existen en nuestra isla porque llenaríamos muchos folios, ni siquiera vamos a comentar la incapacidad competencial de esa administración y de la poca coordinación interadministrativa que existe actualmente, a pesar de las obligaciones que les impone la legislación, porque no terminaríamos de escribir. Ni siquiera vamos a comentar los casos donde han demostrado una escasa sensibilidad ambiental, o los casos de proteccionismo exacerbado de los intereses corporativistas y sectoriales que han llegado incluso a los tribunales de justicia. No, no procede recordar la historia en este momento, creemos más productivo demostrar el daño irreparable que se produciría en un Valle casi olvidado para la industria depredadora de recursos. Un valle que guarda celosamente unas tierras fértiles, unos palmerales, un maravilloso paisaje, donde el visitante retrocede en el tiempo para recuperar la visión perdida de una isla casi inalterable, verde y frondosa, ocre y exuberante. Un lugar apacible donde las aves y los agricultores compartían el silencio de la naturaleza, el rayo de sol y la brisa fresca del alisio.
Hace unos años cuando se empezó a extraerse picón para la industria, originó una demanda brutal de estos materiales y debido a la poca legislación ambiental de la época, se llegó a una situación insólita: ¡cada empresa del sector tenía una cantera para extraer! Esto propiciaba una alteración de las montañas y edificios volcánicos a un ritmo frenético y descontrolado. Ejemplos claro de esta política son el desmantelamiento de la Montaña Capitán, Montañón Negro, La Isleta, Bandama, Lentiscal. etc...
En este punto y gracias a la presión ciudadana se comenzó a ordenar el sector, pero las "mordeduras" quedaron visibles en casi todos los aparatos geológicos produciendo ciertos impactos: estética del paisaje, erosión, etc...
El uso de los materiales volcánicos atentaba contra uno de los valores que paradójicamente mayor importancia le da el turismo: El paisaje. Se apostó en aquella época por un desarrollo económico que despreció el medioambiente y atento claramente contra el paisaje.
A principio de los 80' desde diversos sectores ciudadanos, se llamó la atención de las entidades encargadas de velar por la conservación de la riqueza paisajística, al considerar que la protección de tales estructuras volcánicas eran parte integrante del patrimonio natural, y por tanto merecía ser objeto de protección a través de la ordenación de los distintos tipos de usos del suelo (Ojeda Rguez.-1983)
En esta tesitura se aprueba el Plan Insular de Ordenación del Territorio de Gran Canaria (PIOT-1995) que establece un marco legislativo adecuado, bastante restrictivo (art.94º) y limitando a tres las canteras permitidas para los materiales en esta Isla. A saber; Monte del Hombre (Ingenio) con reservas estimadas en 400.000 m3, Montaña de Santidad (Telde) con 3.000.000 m3 de reserva y Lomo Gallego (Telde).
Hay que recordar que la COMAT rechazó en su momento esta cantera que se pide para el Valle de San Roque y que en aquel momento el PIOT vigente era el mencionado con las restricción de zonas indicadas y que por tanto el Valle de San Roque no estaba en zona extractiva.
Impactos de las extracciones.-
Las explotaciones a cielo abierto producen una alteración del medio físico, afectando a uno o más elementos que lo definen.
La estética del paisaje sufre una alteración fundamentalmente al modificar la morfología del edificio volcánico. Se realizan huecos, taludes, rellenos, acumulaciones de escombros, etc... En este apartado ya el Instituto Geológico y Minero de España consideraba de "importancia decisiva" el efecto multiplicador y la incidencia en el paisaje, debido al aprovechamiento turístico (recurso económico) del mismo.
En general, las explotaciones contaminan el aire en su justa medida, debido a emisión de polvos, gases o compuestos. El polvo se produce fundamentalmente en las operaciones de arranque y molienda. Los gases se emiten por motores de combustión, voladuras, etc...
Los ruidos y vibraciones más relevantes serían los de la maquinaria pesada y su paso incesante por las poblaciones conexas.
La contaminación de las aguas superficiales y subterráneas se produce por los efectos de: incorporación de materias sólidas en suspensión, cambios de quimismo, variaciones de la temperatura, cambios de régimen (caudal, balance hídrico, desviación de cauces).
En cuanto a la alteración de la vegetación, las canteras a cielo abierto, afectan sobre todo al movilizar el suelo, pudiendo llegar a afectar la cobertura vegetal, al cambiar los taludes de forma que se haga inviable la implantación de nuevas especies autóctonas.
Respecto a la fauna es considerable la introducción de elementos ajenos, que propician la huída de las especies animales hacía otros lugares.
A nivel nacional cada año se destruyen por extracciones de áridos, unas 2.000 Ha. de terreno, el tamaño de una ciudad mediana, el tamaño de unos 2.000 campos de fútbol, quedando una enorme cantidad de suelo inútil, perdido por las excavaciones, lo que significa entre otras cosas, menos terrenos para cultivar alimentos. La competición por el suelo entre constructores y agricultores es un problema axiomático, creciente y generalizado.
En base a todos estos argumentos, y de acuerdo con el principio de precaución, creemos necesario retrotraer el expediente administrativo a su inicio, para que tanto las administraciones locales como los ciudadanos en general podamos presentar cuantas objeciones sean precisas para que no se autorice una nueva extracción sin el consenso de todos.
EL PRESIDENTE DEL COLECTIVO ECOLOGISTA TURCÓN
JUAN JIMÉNEZ ALEMÁN
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