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Bandos - ROTACIÓN DE CONCEJALÍAS


En 1995 ASAMBLEA VALSEQUILLERA (ASAVA) obtuvo un concejal. Dicho éxito permitió que la experiencia política en el Ayuntamiento haya sido compartida por tres personas, en vez de por una sola, al irse rotando en la ocupación de este cargo público.

Aquella rotación anual se aplicó porque ASAVA, en asamblea, tomó el acuerdo de que la experiencia política institucional se compartiera lo más posible entre los candidatos que se presentaron a las elecciones de 1995. Las razones que fundamentaron aquella decisión de ASAVA no fueron exclusivamente electorales, sino claramente políticas y que tienen un importante valor estratégico en la lucha popular contra el caciquismo. De tal manera que:

1.- Se rompe el privilegio de orden de listas cerradas, permitiendo a candidatos no electos acceder por un año a la concejalía en sustitución de su inmediato superior en la lista cuando se ha obtenido representación.

2.- Se permite distribuir los liderazgos en puestos no principales de la lista, ya que con la rotación se puede ejercer el cargo al comienzo, durante o al final de la legislatura. Esto contribuye a amortiguar, reducir y eliminar las luchas internas en el partido para ocupar, en las listas electorales, los puestos de salida o el nº 1.

3.- Se contribuye a evitar las tendencias caciquiles, fuera del partido y dentro del partido, impidiendo una relación de dependencia del cargo y de distanciamiento popular, asegurando que quienes hacen política en la institución (teniendo el poder político) habrán de continuarla en la calle (sin tener ya el poder político).

4.- Se hace que la política que lleva la concejalía sea una política de partido y no de personas concretas, ya que al rotar cada año las personas, solamente el partido es el hilo conductor durante la totalidad de la legislatura. El proyecto político se impone así sobre los personalismos y se alimenta la vida interna del partido.

5.- Se frena la deserción en el partido, comprometiéndo a los candidatos no electos a prepararse para asumir la concejalía.

6.- Se crea una escuela de gestión pública para cuadros del partido, que refuerza ante el pueblo nuevos candidatos para futuros procesos electorales.

7.- Se facilita al partido el control sobre los concejales en activo, mediante comisiones de seguimiento que son necesarias para la eficacia de la rotación anual y la gestión municipal, lo cual es un freno claro a la corrupción política y al caciquismo.

8.- Esta práctica se convierte, con el tiempo, en una señal de identidad política alternativa y diferenciadora ante el pueblo y los medios de comunicación, ya que ningún partido convencional puede asumir la rotación anual y mantener al mismo tiempo el caciquismo.

9.- Esta práctica puede ser utilizada por distintas alternativas electorales para definir y promover un proyecto político compartido y ser, además, una condición de admisión de otras alternativas en la dinámica conjunta.

10.- Se consigue impedir que los liderazgos personalistas se definan en relación a una única persona. Por el contrario, se promueve que el liderazgo político sea colectivo, ofreciendo a la sociedad una imagen de equipo cohesionado y comprometido. Esto lleva a que las crisis de liderazgo sean inexistentes o, si se dan, se superen fácilmente.

11.- Se asegura que el protagonismo del programa político esté a la misma altura que el de aquellas personas que lo promueven desde las listas electorales, por lo que la ciudadanía acabará siendo más exigente en su cumplimiento al tener un mayor conocimiento del mismo.

12.- Se promueve que los electores, en general, y grupos de intereses concretos (económicos, culturales, deportivos, sexistas, etc.) y minorías sociales activas se identifiquen con el proyecto político y el partido en su conjunto, y no con determinados candidatos en función de las habilidades o factores subjetivos que éstos puedan utilizar (simpatías, aspecto físico, vecindad, locuacidad, capacidad para relaciones públicas, etc.).

Valsequillo de Gran Canaria a 3 de junio de 1999.



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Telefono: 928 70 52 91